El Paìs Semanal

lunes, mayo 22, 2006

"Propiedad de prensa"

El artículo propuesto de esta semana en la web de la asignatura, se titula“Los editores de prensa piden que la futura ley prohíba las copias pirata”y aparece en la versión digital de “El Mundo”, en la sección de Comunicación.


La Ley de Propiedad Intelectual que actualmente se está debatiendo en el Senado permite la reproducción comercial del contenido de los periódicos aún no estando autorizada, ,ley a través de la cual empresas como “press clipping” se benefician. La asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) critica el actual articulo sobre la Propiedad Intelectual al carecer de rigor, pues considera que el periodista que no se haya opuesto a que sus artículos se usen por otros medios con fines comerciales, recibiría una remuneración. Esta ley no otorga realmente ningún poder al periodista para que su obra no sea reproducida ilegalmente, pues la diferencia que existe entre el periodista que se opone y el que no es una cuestión económica no delimitada. Por otro lado, esta ley no tiene en cuenta que el derecho de reproducción corresponde al editor, como propietario de una obra colectiva.

Si el gobierno toma medidas contra la piratería de libros, vídeos, DVD y CD, debería hacer lo mismo con las publicaciones de prensa. El periodista que trabaja para un medio escrito aporta como informador su trabajo y muchas veces su opinión personal sobre los acontecimientos que relata. El periodista se debe a al periódico para el que trabaja otorgándole por ello los derechos de reproducción de sus artículos. Es por ello, que la ley de Propiedad Intelectual debería en primer lugar, proteger al periódico de posibles reproducciones no autorizadas de sus contenido.

Todo este entramado de leyes, enmiendas y rectificaciones de esas leyes que al final de leer la noticia no nos queda demasiado claro, nos hace pensar finalmente en los intereses de unos y otros, que es quizá lo que mueve que se creen esas leyes y esas rectificaciones que parten de protestas de unos y otros.

Cada una de las partes tiran de su extremo de la cuerda y al final no logramos saber quien tiene más derecho, si el editor por ofrecer una publicación formada por periodista que ofrecen sus horas de trabajo, o el lector que al final es el receptor de esa publicación, es el destinatario. A veces los intermediarios que ofrecen esas publicaciones aparecen como “los malos de la película” por actuar, como dice la noticia, como parásitos que se aprovechan de una obra de otro y la ponen al servicio público de forma totalmente gratuita. El receptor, por otra parte, en la mayoría de las ocasiones siempre va a considerar que la acción de ese intermediario, como lo hemos calificado nosotros, es buena, porque le está ofreciendo lo mismo a cambio de nada. Sabemos, porque somos los primeros que consumimos música gratis antes que pagando, que a la hora de acceder a esa música o a esa información, no vamos a tener demasiado en cuenta ese trabajo y esa opinión que planteábamos en un principio.

Creemos que deben existir unas leyes que regulen y marquen parámetros en cuanto a profesiones y actividades porque sino al final el intrusismo será el protagonista de la historia pero también sería necesario continuar con el aleccionamiento a ese receptor universal al que van dirigidas todas esas creaciones por las que se debate porque por ellos debe empezar ese respeto por el trabajo realizado y por el que merece la pena pagar.

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